Toda crisis alberga una oportunidad

Toda crisis alberga una oportunidad

2020 nos está mostrando titulares de películas catastróficas, de esas que Hollywood se jacta en anunciar como largometrajes épicos repletos de efectos especiales. Y aquí nos encontramos: en medio de una escena devastadora con el cóctel perfecto entremezclando un mucho de crisis sanitaria, otro tanto de crisis económica y todo aderezado con una ausencia absoluta de estrategia y planificación. Y no solo de nuestros gobiernos o políticos. A todas las empresas nos ha pillado a contrapié, pero la capacidad de reacción define a las empresas y a los equipos que las conforman.

Hoy podemos confirmar que la pandemia nos ha traído, en su fase 1 de confinamiento, una transformación digital integral de las empresas. Ya no hace falta que ningún gurú inventor del crece pelo nos dé por más tiempo la murga vendiéndonos el elixir de la transformación digital. Una buena dosis de virus ha sido más eficiente que los laxantes que vendían.

Si bien es cierto que los procesos de transformación son amplios y afectan a la industrialización, a los servicios, a la comercialización de bienes y equipos y a todos los sectores en general, también es verdad que el consumidor se ha arrojado a las manos de la poderosa Afrodita que habita en internet y ha perdido el miedo a comprar por internet. Sin barrera de edad o ámbito geográfico. De las primeras compras que realicé a finales de marzo fue un nuevo portátil para mi madre ya que no le “corría” bien la web de su supermercado en el viejo modelo. 80 años y haciendo su compra semanal online. Ya está.

Todos nuestros clientes aceleraron su puesta de largo en internet. Los congresos se han trasladado a la red, así como las reuniones de trabajo, los procesos productivos, las reuniones de departamento, equipos de ventas, visitas a proveedores, presentaciones de proyectos, etc. y, como mi madre, todo lo hacen ya online con un considerable ahorro de costes que destinan a nuevas herramientas para optimizar su cartera de clientes, su proceso productivo o su mejora competitiva en general.

Y todos sabemos que cuando alguien gana, como en la bolsa, alguien pierde.

El gran sector perjudicado ha sido el de servicios del canal HORECA. El 15% del PIB de nuestro país girando entorno a un sector económico donde se refugiaron muchos de los trabajadores expulsados de su trabajo en la anterior crisis inmobiliaria. Y esto nos lleva a determinar que, si bien el sector del turismo en España está altamente bien visto en el mundo entero, con un índice de calidad altísimo, lo cierto es que la masa laboral de este es de alta rotación y baja capacitación. ¿A qué se debe que en la crisis de 2008 proliferaran tantas fruterías y tantos bares? A que no se requiere mucha formación, o eso se dice, ya que es tan necesaria como en cualquier otra profesión.

Lo cierto es que sin clientes no hay negocio.

Hemos visto restaurantes que se han reinventado, que han abierto sus puertas a los pedidos online, que han diseñado menús especiales a precios ajustados, que han puesto en marcha modelos innovadores de consumo. Pero la mayoría han cerrado temporalmente y muchos lo harán definitivamente. ¿Y si fuera consecuencia de la transformación social que vivimos y que la pandemia lo que ha hecho ha sido acelerar el proceso?

Vamos a mirar esto con otra perspectiva.

Si no tienes algo que te diferencie, no eres visible. Si no ofreces valor añadido, tu muerte se acelera. Si no aportas valor a tus productos, te conviertes en un intermediario transaccional. Y, recordemos, la intermediación ha muerto salvo para especuladores ocasionales o amigos de gobernantes.

Empezaron las agencias de viajes, continuaron las tiendas multi marca sin valor añadido, llevamos tres años con el proceso de transformación del sector bancario cerrando oficina tras oficina y que va a desaparecer tal y como lo conocemos. Llegó el sector de la construcción y sus excesos le costó la vida, y ahora le toca al canal HORECA. Si tienes un bar, abres a las 7 de la mañana, y tu barra es un mueble con un periódico y un café mal hecho, pues no tienes ningún futuro. Y la culpa es solo tuya. La excusa la tienes con La Covid-19, pero la culpa es tuya, de nadie más.

El hambre trae grandes ideas.

Y por duro que se demuestre el titular es un hecho. En mi sector, el publicitario, hay dos etapas que han validado esto. Los años ‘60 en España dieron creativos extraordinarios al mundo: Moliné, Lorente… Los ‘90 fueron la edad de oro en Argentina. Si no había un argentino en tu agencia no eras una agencia creativa. En ambos casos, las cosas estaban muy mal. Crisis económicas profundas e índices de paro desbordados. Y surgían ideas desbordantes, creativas, innovadoras, que perdurarían en el tiempo y en la mente de todos los que las hemos seguido o vivido, que calaron en los consumidores de su época e hicieron grandes a marcas y productos que entonces empezaban y hoy son multinacionales.

Y aquí estamos otra vez.

Ante la necesidad de hacer brotar ideas nuevas, nuevos caminos y nuevas posibilidades. Y no vale decir que ahora es más difícil. Mentira. Nunca ha sido tan fácil llegar a tus clientes potenciales. Jamás la tecnología ha sido tan barata. En ningún momento de la historia se ha tenido la capacidad de destacar con más facilidad que ahora. Claro, que para todo esto no vale cualquier pensamiento de media hora sentado en el baño. Hace falta mayor nivel de transpiración.

Podemos convertir la crisis, la tragedia y la miseria en una nueva edad de oro. Solo hace falta trabajar, trabajar y trabajar. Como se ha hecho en este país toda la vida. Trabajar a conciencia y con cabeza, frase repetida hasta la saciedad por abuelos y padres.

Plenamente convencido de que esta crisis alberga grandes oportunidades.

«El hambre agudiza el ingenio» no solo es una frase cervantina, es un hecho científico demostrado. Resulta que hay una hormona, la germina, que se encarga de esto. Así que antes de tener que recurrir a la fatídica hormona, si no te has puesto ya manos a la obra, acelera. Me decía una persona que flipaba con los españoles. Después de tres meses encerrados en casa y la mayoría sin trabajar, llegaba el verano y todos se querían ir de vacaciones en vez de currar y tirar hacia a delante. Demostremos que esto es cosa de minorías.

Ahora tenemos la gran oportunidad de tener ideas, implementarlas y sacar rentabilidad de ellas. Con estrategia y sin hacer chapuzas, que unas cuantas vestidas de proyectos tecnológicos estamos viendo y viviendo.

AVISO A NAVEGANTES: Algo deja de ser chapucero cuando el riesgo sale de tu bolsillo y no del bolsillo de otro. Entonces, cada mañana trabajas sabiendo que el euro que ese día vas a perder es el tuyo y no el de otro. Eso es un ejercicio que ayuda mucho y te hace transpirar más. Cuando lo que te estás jugando es tu casa, los ahorros de tu familia o tu pequeño patrimonio la cosa cambia. Pruébalo, ya verás, agudiza notablemente el ingenio, los valores y el trabajo.


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